La cartografía como obra de arte: el arte visto desde arriba
El artista contemporáneo utiliza la tecnología del GPS para concienciar.

Cuando el arte y la tecnología unen sus fuerzas en pos de un bien mayor, pueden suceder cosas maravillosas.
Esta historia nos lleva a España. En 2016, el artista contemporáneo Jorge Rodríguez-Gerada aterrizó en Barcelona para trabajar en una nueva entrega de su serie «Terrestrial Art» (Arte terrestre). Con esta serie, se busca crear conciencia sobre cuestiones sociales importantes, como los derechos humanos y el cambio climático. Una de las principales características de «Terrestrial Art» es que las obras se hacen a una escala tal que pueden verse desde el aire. El tamaño simboliza las consecuencias de los problemas que aborda.
Visible desde el aire
El primer proyecto de la serie también se llevó a cabo en Barcelona. En la arena de la playa, se plasmó un retrato gigante de Barack Obama, bajo el título «Expectation» (Expectativa), poco antes de las elecciones de los Estados Unidos de 2008, con el objeto de reflejar su repercusión mundial.
Entre las obras que siguieron, se encuentra el retrato de una activista feminista realizado en una de las islas de Ámsterdam. Se creó en el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos para atraer la atención en el caso de las mujeres centroamericanas aterrorizadas por defender los derechos de la mujer. Para hacer dicho retrato, se utilizaron al menos siete toneladas de paja y ocho kilómetros de cuerda. A Rodríguez-Gerada también le gusta integrar la tecnología moderna en sus obras, para lo cual trabaja con drones y tratamiento de imágenes satelitales «como si fueran lápices y pinceles».
Empatizar es necesario
Esta vez, Rodríguez-Gerada ha elegido como emplazamiento la Plaça Comercial. «Una plaza emblemática de Barcelona en el barrio de El Born», señala. «En esta plaza, voy a realizar una obra de grandes proporciones sobre los refugiados de la guerra civil española. Crearemos una gran obra basada en la mirada de una mujer. Ojos que miran al futuro, pero que también revelan un reflejo del pasado».

«Con esta obra, podremos propiciar el diálogo sobre situaciones que vienen repitiéndose».
Satélites y pintura a la tiza
«Hasta aquí, el proyecto ha ido adoptando diferentes formas, pero quería hablar de la necesidad de empatizar más en un plano internacional», cuenta Rodríguez-Gerada. «Con esta obra, creo que podremos propiciar el diálogo sobre situaciones que vienen repitiéndose».
«El diseño final muestra los ojos de una mujer anónima de Barcelona. Corresponden a una imagen que encontré en la biblioteca mientras investigaba sobre los refugiados de la guerra civil española», dice Rodríguez-Gerada. «Hubo algunas complicaciones, como ocuparse de las licencias y los derechos de imagen, pero finalmente lo logramos».
Rodríguez-Gerada prefiere utilizar materiales de naturaleza efímera, que no afecten al medio ambiente. En este caso, utilizará pintura a la tiza. Una vez hecho el diseño, se procedió a su trazado utilizando un software de GPS. Los datos satelitales permitieron al equipo replantear la imagen completa sobre el suelo.
A continuación, se reunió a un grupo de voluntarios, vecinos del barrio, para pintar la imagen y verdaderamente darle vida. Esta es una parte fundamental de la serie «Terrestrial Art». La gran escala del proyecto implica la necesidad de contar con la ayuda de muchas manos. Con ello, no solo se intenta unir a las personas, sino también contribuir en una buena causa. Jorge Rodríguez-Gerada espera que esto potencie el alcance del mensaje.

«Me encanta integrar la tecnología en mi arte».
Mayor precisión
«Me encanta integrar la tecnología en mi arte», dice Rodríguez-Gerada. Sin duda, esto desempeña un papel esencial. Durante el proyecto, el artista fue asistido por Constantí Serra Pladevall, que ofrece ayuda técnica a los clientes de Topcon y a sus equipos. Fue él quien ayudó a Rodríguez-Gerada durante la producción y ejecución de la imagen a gran escala.
«El problema principal reside en que los edificios circundantes pueden interferir en la recepción de la señal satelital y producir «trayectos múltiples» que reflejen la señal y produzcan ruido», dijo Serra Pladevall. «Mi intención es asegurarme de que podamos sortear todos estos retos y, al mismo tiempo, que todos los datos estén bien estructurados, para ayudar a Jorge a terminar su obra en las mejores condiciones posibles».
El diseño fue georreferenciado en Autocad y cargado en el software de GPS con MAGNET Field. El equipo aprovechó las correcciones de tiempo real cinemático para tener mayor precisión y asegurar que el diseño se replanteara en la plaza sin errores. Al final, la presencia de los edificios no fue un impedimento para que el equipo recibiera una fuerte señal satelital y todo estuvo listo para los voluntarios.
La mirada de la mujer anónima pudo verse el 1 y 2 de octubre de 2016. Ojalá haya tenido eco mucho más allá de estos dos días.